.o0 Sé el cambio que quieres ver en el mundo 0o.


Como decía Mahatma Gandhi, “sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Si no existe un cambio personal, los cambios mayores nunca tendrán lugar. A continuación, os ofrezco un programa de once puntos para la acción sátvica. Podemos dar estos sencillos pasos para combatir los valores rajásicos y vivir una vida plena. ( Satish Kumar) Los pilares de un mundo mejor

 1.-CAMBIAR NUESTRA ACTITUD Nuestra cultura industrial se centra en el ser humano y es utilitaria. Valoramos la naturaleza por la utilidad que tiene para nosotros. Si queremos tener un futuro sostenible, hemos de cambiar esta idea y admitir que toda vida tiene valor intrínseco. Entonces, protegeremos, respetaremos y celebraremos más.

2.-VIVIR CON SENCILLEZ Tener un alto nivel de vida –medido por el dinero y las posesiones materiales- es la finalidad de la sociedad moderna. Para vivir de forma respetuosa con el entorno, hemos de cultivar la calidad interior y empezar a vivir con mayor sencillez, de modo que otros puedan, sencillamente, vivir.

3.-CONSUMIR MENOS Un occidental consume cincuenta veces más que una persona del Tercer Mundo, lo que significa que la población occidental se multiplica por cincuenta. Por tanto, debemos vivir con más sobriedad, tomando de la naturaleza solo lo imprescindible, de modo que ocasionemos una huella menos. “En el mundo hay suficiente para las necesidades de todos, pero no para la codicia de nadie”, dijo Mahatma Gandhi.

4.-NO DERROCHAR Derrochar es un pecado contra la naturaleza, una maldición de la vida moderna y una cualidad tamásica de primer orden. Cada día se arrojan millones de toneladas de desperdicios. La montaña de cocinas, lavadoras, neveras, ordenadores, televisores crece seis millones de toneladas al año, índice que se duplicará en 2010; la mayor parte acaba abandonado, creando riesgos para la salud y contaminando. Millones de botellas y de bolsas de plástico atascan y asfixian los ecosistemas. Por tanto, usar objetos de segunda mano, reparar y reciclar deben considerarse grandes virtudes sátvicas. Redescubrir la vieja máxima “arréglatelas y arregla”, resistiéndonos a la tentación de reemplazar lo que todavía puede ser útil.

5.-NO USAR PRODUCTOS NOCIVOS Usemos productos biológicos, no contaminantes. Al edificar, elaborar prendas y muebles, demos preferencia a los materiales naturales y de procedencia local.

6.-CAMINAR Vivimos en casas, nos desplazamos en coche y trabajamos en oficinas; apenas estamos en contacto con el mundo natural. Pero si no conocemos, no vemos y no experimentamos la naturaleza, ¿cómo podemos amarla? Y si no la amamos, ¿cómo la protegemos? Recuperar el contacto con la naturaleza puede ser una vía de acceso real a la vida sátvica.

 7.-HACER EL PAN Gandhi defendía la elaboración en casa de las prendas de vestir, hilando y tejiendo, como una forma de desafiar al consumismo, entroncarnos en la tradición y proclamar las virtudes de la simplicidad. Elaborar nuestro pan puede cumplir el mismo propósito.

 8.-MEDITAR La presión del trabajo, la búsqueda del éxito, la sed de prosperar, el exceso de información….todo esto aumenta nuestro estrés. Para recuperar el equilibrio, hemos de dedicar un tiempo cada día para renovarnos y desarrollar nuestra alma, para reflexionar, para dedicarnos a la creatividad y mantener una relación correcta con el mundo natural, de modo que podamos evolucionar y crecer. Cada día, durante al menos media hora, necesitamos estar solos, en calma y en silencio, para que el resto del día se fundamente en la tranquilidad sátvica.

9.-TRABAJAR MENOS A pesar de nuestra riqueza y nuestro crecimiento económico sin precedentes, nuestro trabajo nos esclaviza. Para gozar de un futuro sostenible hemos de trabajar menos, gastar menos y ser más. Reduzcamos el ritmo y espontáneamente nacerán relaciones personales, celebraciones y alegría. La vida actual sostenible es una vida gozosa. El sistema actual de hipotecas y otras obligaciones nos lleva a trabajar más, pero si fuéramos conscientes, podríamos rediseñar nuestras vidas para equilibrar vida y trabajo. ¡Querer es poder!

10.-ESTAR INFORMADOS Nadie puede trazarnos un plan detallado para llevar una vida sátvica; cada uno debe desarrollar sus propias ideas. Podemos basarnos en las nuevas aportaciones en este campo y encontrar momentos para estudiar.

11.-ORGANIZARSE Los intereses creados siempre encontrarán un modo de engañar a las personas y de buscar unos beneficios y un poder que perjudican al mundo. Por tanto, hemos de estar alerta y denunciar los actos explotadores: ¡digamos la verdad a quien ostenta el poder! Sé solidario con las organizaciones que luchan por un futuro sostenible. Interésate en la política local, organiza, expresa y comparte tus inquietudes con otros.

LAS TRES CUALIDADES DE LA VIDA Kumar nos muestra los valores que sustentan una vida auténtica y nos invita a seguir las necesidades del alma para poder alcanzarla. La Brújula espiritual, su último libro, nos marca el norte para que guiemos nuestros pasos hacia el cambio, tanto personal como planetario. Satish Kumar – Educador y pacifista, fundador del Schumacher Collage, residencia y escuela de educación espiritual para adultos. Editor desde hace 40 años de la revista Resurgence. Vivimos en una era marcada por la angustia en los ámbitos políticos, social, medioambiental y espiritual. La angustia política hace que las naciones se comporten como salvajes y que los superpoderes vivan con miedo. Los conflictos constantes en Palestina, Israel, Iraq y Afganistán…por mencionar solo algunos, constatan la incapacidad de quieres ostentan el poder para encontrar soluciones justas, equitativas y satisfactorias para todas las partes. En paralelo, la sociedad permite que haya personas que mueren de hambre aun estando rodeadas de abundancia. A pesar de que hace décadas que se está luchando contra las agencias de Naciones Unidas y las organizaciones de ayuda derivan fondos y materiales a las áreas más desfavorecidas, acabar con el hombre sigue siendo un sueño distante. Aunque sea un cliché, los ricos siguen enriquecido y los pobres se vuelven cada vez más pobres. De igual manera la angustia ecológica se manifiesta a medida que vamos destruyendo el medio ambiente que sustenta nuestra vida. Hemos perdido el sentido del equilibrio entre los derechos de los humanos y los de la naturaleza. Así, buena parte de lo que se considera progreso económico, científico y tecnológico está causando un tremendo prejuicio al aire, a la tierra y al agua. A todo esto hay que añadir que nuestra angustia espiritual es igual de intensa. Los rituales y ceremonias que aportaban al ser humano alegría, un sentido de celebración y que solían crear un espacio para el enriquecimiento espiritual han desaparecido casi por completo, cuando no se han convertido en un medio de consumo. Estamos perdiendo nuestro equilibrio natural en nombre de lo que llamamos progreso. ¿Qué podemos hacer? ¿Hacia dónde podemos ir? ¿Cómo podemos alimentar nuestra imaginación? ¿Dónde encontrar inspiración? ¿Cuándo podemos nutrir nuestra alma? Parece que la cultura de nuestro tiempo no tiene respuestas para estas preguntas. Quizá, la sabiduría antigua si pueda ofrecernos algunas pistas para entender quiénes somos, cuál es nuestra naturaleza y cómo podemos crear un patrón de vida armonioso, integrado y equilibrado. Según el pensamiento indio, hay una manera de percibir el mundo como compuesto de tres cualidades llamadas gunas. Cuando nos observamos a nosotros mismos y comprendemos nuestra condición usando como brújula estas tres cualidades, podemos averiguar quiénes somos y dónde estamos. Pueden orientarnos en la dirección que queremos ir. Pueden ayudarnos a recuperar el arte de vivir y eliminar nuestra angustia para que podamos acceder a una existencia más apacible y satisfactoria. Todos los objetos, todos los pensamientos, todos los actos y todas las relaciones tienen una u otra de estas tres cualidades o tendencias- o una combinación de dos o de las tres- , pero siempre predomina una de ellas. En sánscrito, estas tres cualidades se llaman sátvico, rajásico y tamásico. La sabiduría antigua nos puede conducir hacia un fin mejor que la angustia y desazón actuales. Sátvico significa verdadero, natural, incorrupto, original, sencillo, sincero, bueno, deleitoso, honesto, puro, refrescante, lúcido, luminoso y espiritual. Por su parte, rajásico significa regio, espléndido, brillante, glorioso, elegante, glamoroso, deslumbrante, sofisticado, seductor, magnifico, fuerte, extravagante y emocionante. Tamásico significa oscuro, apagado, deprimente, siniestro, feo, amedrentador, dictatorial, enfermo, pesado y perjudicial. Lo sátvico se centra en la pureza de los medios y busca y aspira a la plenitud. Lo rajásico se ocupa de alcanzar los objetivos y persigue el éxito. Para lo tamásico, el fin justifica los medios y busca el control. La amabilidad es sátvica; la ira, rajásico y la venganza, tamásica. Estas tres dualidades nos ofrecen un mapa de tres tipos de personalidad. La mente sátvica aprecia y celebra la bondad intrínseca del mundo natural. La naturaleza encarna opuestos que se complementan: arriba y abajo, luminoso y oscuro, flor y espina. El camino de lo sátvico consiste en mantener el equilibrio y la armonía entre los opuestos: reconocer y comprender las cosas tal y como son, sin emitir juicios de valor ni desear alterarlas; fluir seguir el curso de las cosas y mantener la ecuanimidad. La mente rajásica, por su parte, tiende a la mejora de las cosas; cree que las realidades crudas y ásperas del mundo natural se pueden reformar y cambiar, o incluso controlar, para que se ajunten mejor a los propósitos humanos. Según la mente rajásica, las flores cultivadas son mejores que las silvestres; el esplendor de las flores exóticas en un jarrón precioso es mejor que la contemplación de las flores en un prado. Según la mente tamásica, lo original o natural no es bueno. La mente tamásica considera que la naturaleza es cruel y sanguinaria e intenta alejarse de ella. Las flores naturales no son permanentes; deben renovarse, incluso mueren y hay que tirarlas, de modo que la mente tamásica prefiere las de plástico. Lo tamásico separa la idea de la belleza de su fuente, y se siente atraído por versiones extrañas y artificiales de la realidad. La forma de vida sátvica es el camino de la simplicidad elegante y de la espiritualidad profunda. La forma de vida sátvica es accesible para todo el mundo. Es auténtica, ordinaria; es la vida de todos los días, y no exige una gran cantidad de dinero ni de recursos. Es sencilla, sincera, modesta y sublime. Las personas que tienen una mente que tiende a lo sátvico desarrollan su vida paso a paso, confiando en el proceso del universo y creyendo que las cosas saldrán bien. El estilo de vida rajásico es propio de las élites. Es ingenioso pero superficial, analítico. Impresiona y deja huella; le gusta la velocidad, lo grandioso, lo extravagante. Se concentra en el progreso, en el resultado y en el éxito. Admira a las celebridades, a las personas con prestigio y con poder. A la persona rajásica no le importa el derroche. A menudo alaba la justicia y la equidad, pero luego se dedica a servir a sus propios intereses. Le encantan las soluciones tecnológicas y elabora planes para conquistar el espacio. La forma de vida rajásica depende del uso excesivo de los recursos naturales y valora la naturaleza solo en la medida en que sea útil para el hombre. Cree en el progreso científico, el desarrollo tecnológico y el crecimiento económico. Anhela la comodidad y todo lo que contribuya a ella. La tendencia tamásica es dictatorial, astuta, temerosa y reservada. Produce abulia, depresión, apatía e inercia. La sociedad tamásica utiliza la naturaleza y al ser humano para servir a la economía. La mayoría de las multinacionales funcionan según el estilo tamásico, buscando el beneficio y el poder. Cuando contemplamos el mundo moderno a través de la “brújula espiritual” de los tres gunas, descubrimos que las ideologías rajásicas se han convertido en los valores dominantes que subyacen en la mayoría de nuestros actos y decisiones, en el ámbito personal, político o social. Podemos intentar erradicar por completo las tendencias tamásicas de nuestras vidas. Paradójicamente, la mayoría de nosotros parece que desea obtener resultados sátvicos, como un entorno hermoso, una buena salud y una existencia satisfactoria, pero nos atrae lo rajásico, con su aspecto glamoroso y emocionante y su promesa de un futuro maravilloso, con atajos y soluciones rápidas. Así, nos angustia nuestro deseo de alcanzar unos fines sátvicos usando medios rajásicos. Por ejemplo, queremos ser felices pero seguimos el camino rajásico del materialismo, el poder y el dinero. Queremos armonía en nuestra comunidad, pero cedemos a la tentación rajásica del egoísmo. De este modo, seguiremos hundiéndonos cada vez más en la frustración personal y, por extensión, en el desastre político. ¿Cuál es la solución? No nos liberaremos de la angustia mientras busquemos una respuesta que viene de lo alto. Las soluciones genuinas o sátvicas son múltiples y se desarrollan desde el interior. La angustia desaparecerá cuando dejemos de intentar controlar e imponer soluciones que vienen de fuera. Hemos de liberarnos de la ambición rajásica de obtener respuestas grandes y espectaculares o curas milagrosas. Los métodos sátvicos son humildes. Lo que funciona surge de dentro de cada circunstancia, como un árbol crece a partir de un semilla. Cada persona tiene sus propias cualidades sátvicas, descubrirlas será un proceso de crecimiento. Los tres gunas también son una brújula para nuestras vidas personales. Nos ayudan a decidir qué tipo de acción será la más adecuada para el individuo en función de su propia naturaleza y sus necesidades. Si siguiéramos nuestras necesidades más profundas podríamos optar, por ejemplo, por trabajar cerca de donde vivimos aun cobrando menos, concediéndonos más tiempo para nosotros mismos, nuestra familia o amigos, en lugar de recorrer grandes distancias para cobrar más o tener más prestigio. Solo cada uno de nosotros puede conocer sus propias cualidades sátvicas internas y desarrollarlas desde el interior, paulatinamente. Nuestra voz interior será la que nos revele nuestras auténticas necesidades. Obedecer las expectativas de otros o intentar satisfacer las exigencias de la sociedad en contra de nuestra verdadera naturaleza y de nuestra voz interior solo puede generar frustración. La forma de vida genuina, sátvica, solo puede nacer del interior, respetando la naturaleza de la realidad y siguiéndola con humildad. Por supuesto, los ideales sociales o espirituales que enseñan los grandes maestros o los libros influyentes pueden estimularnos y actuar como la cerilla que enciende la vela, pero la capacidad de iluminar debe radicar en la propia vela; la naturaleza de la respuesta debe proceder del interior. No se puede imponer desde fuera. Por eso la mayoría de los filósofos de Oriente y occidente ha n hablado de la necesidad de “conocerse a uno mismo”. Una vez admitimos y empezamos a vivir nuestra verdadera naturaleza, estamos en el camino sátvico. Cuando nos apartamos de nuestra verdadera naturaleza, caemos en la trampa rajásica o tamásica. Por tanto, en última instancia la búsqueda sátvica consiste en perseguir la verdad: conócete a ti mismo y sé tú mismo. Al aceptarnos a nosotros mismos tal como somos, descubrimos nuestra verdadera esencia y hallamos la alegría dentro de nuestra propia creatividad, espiritualidad e imaginación. Si no existe un cambio personal, la transformación de la sociedad será superficial e inadecuada. La auténtica naturaleza del alma es sátvica, más allá del bien y del mal, más allá de todos los colores. Igual que los elementos tierra, aire, fuego, agua y espacio trascienden las distinciones morales entre el bien y el mal, también lo hace la esencia de todos los seres.

Acerca de tashivasudeva

.o0 En la red y fuera de ella nos podemos agrupar personas interesadas en implementar una (r) Evolución Interior ( Psicológica – Ética y Transpersonal_Transmental_Translingüística) unida a una (r)Evolución exterior (Política-Social-Económica-Artística y Educativa). Podemos trabajar en asamblea y en red desarrollando la conciencia grupal-etnocéntrica y actuar localmente teniendo en cuenta que la realidad se puede interpretar como holónica, fractal e interdependiente… así, lo que sucede localmente repercute globalmente. Podemos tener en cuenta que si somos librepensadoras y librepensadores vamos a tener puntos de discrepancia en nuestros posicionamientos… esto no debe asustarnos sino que es una oportunidad estimulante para desarrollar la empatía con el fin de permitirnos ensanchar y ampliar nuestro punto de vista sobre QUE hacer en la (r)Evolución Integral como primer punto… COMO hacerlo como segundo punto y pasar a la ACCIÓN como tercer punto. Cuando hay discrepancias es debido a que un@ defiende una TESIS y otr@ una ANTITESIS pero si somos lo suficientemente perspicaces y empátic@s, entre la TESIS (blanco) y la ANTITESIS (negro) podemos lograr una SÍNTESIS (gris) que integre las dos perspectivas aparentemente contrapuestas. También vamos a encontrar mucha Sinergia gracias a los puntos de Consenso-Unidad entre nosotr@s... Esto nos facilita muchísimo el trabajo en grupo. Cuando se da consenso sobre QUE hacer y COMO hacerlo… la implementación de la propuesta tiene la fuerza-energía y el apoyo de todo el grupo, esto permite derribar fácilmente los obstáculos que puedan aparecer en el intento de llevar a la praxis una idea consensuada. Asi pues podemos trabajar con los pies en la tierra encontrando nuestro ritmo y grado de compromiso con el Ideal implementable … balanceando y gesionando nuestra Libertad y nuestra Unidad en relación con nuestro grupo de afinidad en esta (r) Evolución inevitable. Tenemos una capacidad muy amplia de incidir en el medio… esto es poder y responsabilidad… No votamos cada cuatro años… cada pensamiento, palabra y acción que realizamos a cada segundo está construyendo nuestra realidad matizando los Campos Morfogenéticos de energía Evolutiva o Involutiva… cada vez que movemos el dinero votamos alimentando a la Involución o a la (r) Evolución por esto uno defiende la Banca Ética. Tod@s Junt@s podemos co-crear una transformación que se exteriorice en nuestros aspectos personales (egocéntricos), grupales (etnocéntricos) y universales (mundicentricos) 0o.
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